El arte de cautivar


ImagenOtro interesante libro que todo comercial debería tener en su estantería y repasar periodicamente.

La traducción del título no es literal (“Enchantment”), pero me parece incluso más acertada, ya que “Encantamiento” suena demasiado a “charlatan de feria” y Kawasaki no nos intenta enseñar como “encantar” para conseguir que nos sigan como al flautista de Hamelin, sino a trabajar duro para que nuestras acciones se encaminen a “cautivar” a las personas con las que nos relacionamos en todos los ámbitos.

Os dejo a continuación un resumen de las notas que he tomado durante su lectura.

  • Conocimiento es “saber lo que hacer”, competencia es “hacer lo que sabes”.
  • Se honesto y revela tus intereses y motivaciones desde el principio.
  • Hay 2 tipos de personas : los que comen y los que dan de comer. Los unos quieren una porción más grande del pastel, los otros un pastel más grande.
  • Crea una definición de ti mismo, un eslogan corto y diferenciador. Es lo que se denomina “Elevator Pitch” o “discurso de ascensor”, es decir, una definición que tengas tiempo de contar durante el tiempo que dura el viaje de un ascensor, que incluya los puntos que te diferencian del resto del mundo y que haga que el que lo escuche desee ampliar la información.
  • El producto que vendas debe tener un mínimo de capacidad para cautivar, en caso contrario, con la tuya no es suficiente.
  • Elimina obstáculos entre tu producto y sus consumidores. Que resulte facil reconocerlo, recordarlo, conseguirlo y consumirlo.
  • Cautivar es un proceso, no un acontecimiento.
  • Elegir entre varias opciones es una barrera por el “miedo a equivocarse”.
  • En muchas organizaciones hay normas para “evitar pérdidas” en vez de para “producir ganancias”.
  • Júzgate a ti mismo por tus resultados y a los demás por lo que se habían propuesto.
  • Autocritícate sin piedad.
  • Nunca pidas a otro que haga lo que tu no estés dispuesto a hacer.
  • Al final de cada jornada, uno de los activos más importantes de tu organización se marcha a casa. La pregunta es si regresará por la mañana.
  • “Trabajando fielmente ocho horas al día puedes llegar a ser jefe y entonces trabajar 12 horas al día” – Robert Frost.

Espero que os guste. Feliz lectura.

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